sábado, 24 de octubre de 2026
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Política Educacional y Tendencias

Cultura, territorio y resiliencia: lecciones para la educación del futuro

Desde la exportación cultural hasta la reconstrucción de infraestructura abandonada, el mundo ofrece señales que la educación superior chilena no puede ignorar.

Redacción Educación Superior|Política Educacional y Tendencias|

Tres fenómenos globales —la exportación de cultura local, la resiliencia territorial frente a desastres naturales y la reconstrucción de infraestructura olvidada— están redefiniendo lo que las universidades deben enseñar, investigar y transferir. Chile tiene algo que aprender. Y también algo que perder si no actúa pronto.

Cuando la cultura se convierte en política pública exportable

La apuesta del proyecto De Matadero al mundo —iniciativa que busca proyectar internacionalmente una propuesta cultural surgida desde un espacio local— ilustra una tendencia que las instituciones de educación superior han tardado en capitalizar: la transformación de patrimonio territorial en valor exportable. No se trata de folclore. Se trata de industrias creativas con capacidad de generar empleos, identidad y divisas. En Chile, universidades del CRUCH como la Universidad de Chile o la Pontificia Universidad Católica llevan años con programas de artes y diseño, pero la vinculación entre esas carreras y una estrategia de exportación cultural sigue siendo débil, fragmentada y sin financiamiento sostenido del MINEDUC.

Resiliencia territorial: lo que el volcán de La Palma enseña a los campus

Cinco años después de su erupción, el volcán de La Palma sigue activo. Esa persistencia geológica es también una metáfora de lo que significa gestionar territorios vulnerables en el largo plazo. La educación superior tiene un rol técnico y científico directo en estos procesos: formar profesionales capaces de leer el territorio, anticipar riesgos y diseñar respuestas. El caso de La Palma, que lleva media década de atención continua, contrasta con realidades latinoamericanas donde la infraestructura básica permanece abandonada por casi diez años antes de recibir atención. La gobernadora Mara Lezama anunció la rehabilitación total de un puente que llevaba cerca de diez años sin mantenimiento. Una década. Ese dato no es menor: habla de cómo las decisiones de inversión pública en infraestructura afectan directamente la conectividad, el acceso a servicios y, por extensión, el acceso a la educación en zonas periféricas.

  • Infraestructura educativa abandonada: en Chile, regiones como La Araucanía o Aysén enfrentan problemas similares de conectividad que limitan el acceso a educación superior presencial y semipresencial.
  • Gestión del riesgo: universidades técnicas y estatales podrían liderar programas de certificación en gestión territorial para municipios con alta vulnerabilidad.
  • Vinculación con el medio: la CNA evalúa este criterio en los procesos de acreditación, pero su medición sigue siendo poco exigente en contextos de emergencia o rezago territorial.
  • Financiamiento regional: el MINEDUC no dispone actualmente de fondos específicos para que las universidades regionales actúen como centros de resiliencia territorial ante eventos extremos.

Seguridad, institucionalidad y acceso: la triada que Chile conoce bien

El secuestro de dos ciudadanos estadounidenses en Sinaloa, México, y la operación del directorio de la Liga Deportiva Nacional de Básquetbol como estructura institucional en contextos adversos remiten a una pregunta que también resuena en el sistema universitario chileno: ¿cómo funcionan las instituciones cuando el entorno se vuelve hostil? Chile no enfrenta los niveles de violencia de Sinaloa, pero sí conoce la fragilidad institucional. La crisis de 2019, las tensiones en la macrozona sur y el debate sobre seguridad en campus universitarios son parte de un mismo espectro. Las universidades chilenas deben formar profesionales con capacidad de operar en entornos complejos, no solo en condiciones ideales. Eso implica curricularizar competencias de gestión del riesgo, ciudadanía crítica y toma de decisiones bajo presión, áreas que hoy no tienen peso formal en los marcos de cualificaciones del MINEDUC.

Lo que viene

Las universidades chilenas que logren articular exportación cultural, resiliencia territorial y formación para entornos complejos tendrán una ventaja concreta en los próximos ciclos de acreditación institucional. La CNA avanza hacia criterios más exigentes de pertinencia e impacto regional. El CRUCH tiene una oportunidad de liderar una agenda común en estas tres dimensiones antes de que el próximo ciclo de política pública las fragmente en iniciativas aisladas. El plazo no es indefinido: las señales ya están sobre la mesa.

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